· , Director general

Guía breve para trabajar con las tarjetas de enfoque

Retrato del Dr. Christian Mayer junto a un signo de las tarjetas de enfoque: un círculo de ocho puntos, uno de ellos negro

por el Dr. Christian Mayer

A partir de imágenes pintadas y esbozadas por clientes se extrajeron formas básicas que se condensaron en un lenguaje de signos. Los distintos signos están recogidos en un total de 37 tarjetas de enfoque, entre las que los clientes pueden hacer una selección de diversas maneras. Los signos abstractos representan experiencias humanas básicas prototípicas. Pero también son polisémicos y, por ello, permiten a los clientes plasmar en imágenes, de forma lúdica, su vivencia más personal y explicarla después en la conversación. El set de tarjetas se emplea desde hace algunos años tanto en el coaching como en la psicoterapia.

Tarjetas de evitación y de aproximación

“Por favor, elija una tarjeta que corresponda a un estado o a un sentimiento que desee evitar. Y elija también, por favor, una tarjeta que le atraiga de forma positiva, que represente un estado al que aspira o un sentimiento deseado”.

La segunda tarjeta se coloca a la derecha de la primera. Surge así una conversación sobre el polo negativo y el positivo y, con ello, también sobre el obstáculo que dificulta la transición hacia el objetivo deseado.

En ocasiones resulta revelador intercambiar la “tarjeta negativa” con la “positiva”. Lo que se quería evitar se convierte así, de repente, en un objetivo. Por la terapia cognitivo-conductual se sabe que a menudo se evita un estado que en realidad promete un desarrollo personal, pero que no llega a hacerse realidad por miedo al fracaso. Es precisamente esta comprensión la que puede transmitirse mediante el intercambio lúdico de las tarjetas. Con frecuencia se pone de manifiesto que los clientes han tenido en el pasado experiencias desagradables con ese polo negativo, han desarrollado los correspondientes miedos y, por eso, han dejado que esa parte esencial de su personalidad se atrofie, como un músculo que rara vez se entrena. Cuando ahora queda situado, con la tarjeta correspondiente, en la “posición de objetivo”, puede crearse un incentivo para volver a ocuparse de él.

La tercera tarjeta

La psicoterapia y el coaching se orientan esencialmente a comprender las causas de un problema. Pero también me parece importante que se elaboren nuevas posibilidades de acción o nuevas formas de ver las cosas. Según Aristóteles, la característica principal de la acción es que tiene principio, medio y fin. En el medio tiene lugar la transición de A a B. Es la zona del cambio, ya sea mediante la acción o mediante un cambio de perspectiva.

Esta transición puede simularse eligiendo una tercera tarjeta: “Busque ahora, por favor, una 3.ª tarjeta que pudiera ayudarle a ir de A a B y colóquela entre las dos tarjetas que ya están sobre la mesa. Cuénteme más sobre ello”. Como alternativa, los clientes también pueden ilustrar el camino del polo negativo al positivo con un pequeño esbozo.

5 tarjetas cuentan toda la historia

Principio, medio y fin marcan solo el armazón más sencillo de una historia, lo que se denomina una “minimal story” (Gerald Price). Por tanto, si se quieren conocer más aspectos de un proceso de cambio, hacen falta más estaciones (tarjetas), y la selección de un total de 5 tarjetas ha resultado ser la más provechosa.

“Por favor, elija 5 tarjetas que tengan que ver de alguna manera con su problema, su conflicto o su inquietud”. Se desarrolla una conversación en la que los clientes, con ayuda de las tarjetas elegidas, explican distintos aspectos de su tema. En el siguiente paso se les pide que coloquen las tarjetas elegidas en un orden que lleve del “problema” a la “solución”. Aunque, conforme a la indicación inicial para la selección, todas ellas son “tarjetas de problema”, sorprendentemente a los clientes casi siempre les resulta posible componer con esa selección una historia de solución. Esta comprensión puede afianzarse aún más en el siguiente paso, en el que se pide a los clientes que cuenten una pequeña historia con ayuda de las tarjetas dispuestas en fila. Empieza con la primera tarjeta, como un cuento: “Érase una vez un joven, una jefa de departamento, una madre trabajadora…”.

5 tarjetas y una imagen

Si se quiere obtener una primera visión general del problema o del conflicto de los clientes, a menudo ayuda enormemente animarlos a pintar una imagen, por ejemplo con la invitación: “Intente representar en una imagen su estado actual o su situación actual”. En esta llamada imagen inicial, el problema suele quedar captado de forma muy concisa. Pero también aparece como enquistado, aparentemente irresoluble. En mis seminarios enseño diversas intervenciones de arteterapia para volver a poner en movimiento esta imagen congelada del problema y conducirlo hacia una solución. Una de esas intervenciones es el trabajo con las tarjetas de enfoque. Con la misma indicación que antes, hago que los clientes elijan entonces 5 tarjetas que tengan que ver de alguna manera con ese problema o conflicto pintado. De nuevo se “compone una historia”, pero esta vez una que incluye la imagen pintada. Queda a criterio de los clientes si esa imagen se sitúa al principio o en algún punto entre las tarjetas elegidas.

La tarjeta del azar

Ocurre una y otra vez que los clientes desarrollan en la terapia y en el coaching posibles soluciones para su problema y luego, en la vida cotidiana, se topan con un desafío completamente distinto para el que su plan ya no parece adecuado. Esta situación desconocida puede simularse con una tarjeta del azar.

“Las 5 tarjetas que ha elegido cuentan una bonita historia de solución. Pero en la vida suceden una y otra vez cosas que no son realmente previsibles. Saque ahora a ciegas otra tarjeta del mazo y colóquela al final de la fila. Cuente ahora de nuevo su historia e imagine que entonces sucede ‘eso’ (tarjeta del azar). ¿Cómo reacciona usted? Siga contando la historia”.

Probar gratis

Pruébelo 7 días gratis y sin compromiso.

Registrarse gratis ahora