Anillos y muros en el coaching online: hacer visibles límites, pertenencias y sistemas en la sala virtual
¿Quién forma parte en realidad?
¿Por dónde pasa un límite?
¿Qué protege?
¿Qué separa?
¿Y qué tendría que cambiar para que un sistema estancado vuelva a ponerse en movimiento?
En el coaching, la supervisión y la consultoría organizacional, los límites, las pertenencias y las estructuras espaciales desempeñan a menudo un papel central.
Un equipo se siente como una unidad cerrada. Un directivo se encuentra entre dos grupos. Dos departamentos trabajan uno al lado del otro, pero apenas juntos. Una persona pertenece formalmente a un sistema y, aun así, se percibe como ajena a él.
Mucho de esto puede describirse en la conversación.
Sin embargo, algunas cosas solo se vuelven realmente tangibles cuando están visibles en el espacio.
Con los anillos y muros de la sala virtual 3D de coachingspace, coaches y supervisores pueden integrar ahora pertenencias, límites, espacios protegidos y barreras en sus constelaciones.
Los nuevos elementos no imponen ningún método ni ninguna interpretación.
Un anillo puede significar pertenencia.
O delimitación.
Un muro puede separar.
O proteger.
El significado surge en el proceso de coaching.
Anillos y muros como nuevos elementos para constelaciones virtuales
Con los nuevos anillos y muros, coachingspace amplía las posibilidades de las constelaciones sistémicas en el coaching online.
Los anillos pueden utilizarse, por ejemplo, para hacer visibles distintos ámbitos:
equipos
familias
departamentos
unidades organizativas
áreas de responsabilidad
partes en conflicto
espacios protegidos
grupos informales
u otros sistemas.
Los muros, en cambio, pueden simbolizar límites o barreras:
una barrera de comunicación
una jerarquía
un conflicto
una distancia emocional
un tabú
una separación organizativa
un límite personal
o una protección necesaria.
Lo decisivo es esto:
El significado no lo determina coachingspace.
Es el cliente quien decide qué representa un anillo o un muro en cada constelación.
Una imagen, muchos significados posibles
El siguiente ejemplo muestra cómo pueden utilizarse los anillos y los muros junto con figuras en una constelación virtual.
A la izquierda hay un grupo de piezas de ajedrez claras dentro de un anillo blanco.
A la derecha, un grupo de figuras oscuras está dentro de un anillo verde.
Entre ambos grupos hay un muro.
Otra figura se encuentra en primer plano, dentro de su propio anillo violeta.
¿Qué significa esta constelación?
La respuesta correcta es:
De entrada, no lo sabemos.
Quizá los dos grupos representen dos departamentos que apenas se comunican entre sí.
Quizá se trate de dos bandos en un conflicto.
Quizá los anillos simbolicen dos equipos, familias o unidades organizativas.
El muro podría representar una barrera de comunicación.
O un límite necesario.
O un tema del que no se habla.
¿Y la figura solitaria en primer plano?
Quizá sea un directivo que está entre ambos sistemas.
Quizá pertenezca formalmente a uno de los grupos, pero se sienta fuera de él.
Quizá adopte conscientemente una posición neutral.
O necesita un espacio protegido propio.
Precisamente ahí reside la fuerza del trabajo espacial: el significado no surge de la herramienta digital, sino de la persona que trabaja con ella.
Los anillos hacen visibles las pertenencias
En la sala virtual, un anillo puede marcar un área.
¿Quién está dentro?
¿Quién está fuera?
¿Quién está en el borde?
¿Quién pertenece formalmente, pero no se siente parte?
¿Quién se encuentra quizá en varios sistemas a la vez?
La mera posición de una sola figura puede suscitar preguntas importantes.
Imaginemos, por ejemplo, a un nuevo directivo.
Formalmente pertenece al equipo.
En una constelación coloca a todos los miembros del equipo dentro de un anillo, pero sitúa su propia figura fuera.
Ante la pregunta:
“¿Qué significa esta posición para usted?”
quizá responda:
“Oficialmente formo parte del equipo, pero todavía no siento que pertenezca de verdad”.
De repente se hace visible algo que en la conversación quizá resultaba difícil de captar.
Puede que el tema no sea solo:
“¿Cómo dirijo este equipo?”
Sino también:
“¿Cuál es en realidad mi lugar en este sistema?”
La pertenencia no siempre es inequívoca
Precisamente en las organizaciones, las personas pertenecen a menudo a varios sistemas a la vez.
Un directivo forma parte de su equipo y, al mismo tiempo, del nivel directivo.
Un responsable de proyecto pertenece a su propio departamento especializado y, al mismo tiempo, a un proyecto transversal.
Una persona asume un nuevo rol, pero sigue sintiéndose muy vinculada a su grupo anterior.
Los anillos pueden ayudar a hacer visibles estas pertenencias múltiples.
Una figura puede:
estar dentro de un sistema
estar fuera
colocarse en el borde
estar entre dos sistemas
o recibir un área propia.
De este modo, la propia posición espacial se convierte en objeto del coaching.
¿Dónde estoy?
¿Dónde quiero estar?
¿Dónde esperan los demás que esté?
¿Y qué posición sería realmente útil para mi rol?
La figura solitaria en su propio anillo
En el ejemplo resulta especialmente interesante la figura en primer plano.
No está dentro de ninguno de los dos grupos.
Se encuentra en un anillo violeta propio.
Esta posición podría tener significados muy distintos.
El anillo propio podría representar un espacio protegido.
O un rol especial.
Quizá la persona esté entre dos partes en conflicto.
Quizá sea un directivo que asume la responsabilidad de ambas áreas.
Quizá sea una mediadora.
Quizá se sienta excluida.
Quizá se desmarque conscientemente.
Quizá pertenezca formalmente a uno de los sistemas, pero en su interior haga tiempo que ya no se sienta parte de él.
Por eso, la pregunta decisiva no es:
“¿Qué significa el anillo violeta?”
Sino:
“¿Qué significa este anillo para usted?”
Esta apertura es un componente central del trabajo sistémico y orientado al proceso.
Muros en el coaching: ¿qué separa y qué protege?
Mientras que los anillos suelen marcar áreas y pertenencias, los muros pueden simbolizar un límite más nítido.
En el ejemplo hay un muro entre los dos grupos.
A primera vista se podría decir:
“El muro tiene que desaparecer”.
Pero con ello ya se habría hecho una interpretación.
Quizá el muro sea realmente una barrera de comunicación problemática.
Quizá impida la colaboración.
Quizá represente un conflicto sin resolver.
Pero quizá cumpla también una función importante.
Podría ofrecer protección.
Aclarar áreas de responsabilidad.
Establecer una distancia necesaria.
O evitar que dos sistemas ya de por sí conflictivos se perturben mutuamente de forma permanente.
Por eso, un muro no debería interpretarse precipitadamente como un problema.
De entrada, resultan más interesantes preguntas como:
¿Qué representa este muro?
¿Quién lo ha levantado?
¿Qué protege?
¿Qué impide?
¿Quién se beneficia de este límite?
¿Quién sufre por él?
¿Qué pasaría si el muro ya no estuviera?
Un muro no tiene por qué desaparecer por completo
A veces la solución no es:
“El muro tiene que desaparecer”.
Quizá solo tenga que ser más bajo.
Quizá necesite una abertura.
Quizá haya que desplazarlo.
Quizá debería ser permeable para determinadas personas.
O quizá el límite siga haciendo falta, pero en otro lugar.
Precisamente aquí reside una de las fortalezas del trabajo espacial.
La constelación puede modificarse.
No solo mentalmente.
Sino de forma visible en el espacio.
Un muro puede desplazarse.
Un anillo puede modificarse.
Una figura puede cambiar de posición.
Y a continuación se puede preguntar:
“¿Qué efecto le produce ahora la situación?”
De la descripción al experimento
En un coaching puramente verbal, una clienta podría decir:
“Entre los dos departamentos hay una gran barrera”.
En la sala virtual, esa barrera puede representarse de verdad.
Ahora se puede experimentar.
¿Qué pasa si se desplaza el muro?
¿Qué cambia si se coloca una figura en el otro lado?
¿Quién podría estar entre ambas áreas?
¿Hace falta un puente entre los sistemas?
¿Qué persona podría asumir esa función?
¿Qué ocurre con la figura solitaria que está fuera de los dos grupos?
Así, una descripción se convierte en un experimento espacial.
La constelación no solo refleja el estado actual.
También puede utilizarse para probar posibles cambios.
Un ejemplo práctico: dos departamentos y un directivo en medio
Imaginemos que la constelación muestra dos departamentos de una empresa.
Las figuras claras del anillo blanco representan a la administración.
Las figuras oscuras del anillo verde, a ventas.
Entre ambas áreas hay un muro.
El directivo está en un anillo propio, delante de los dos sistemas.
En el coaching se podría explorar primero:
¿Por qué están separados los dos departamentos?
¿Qué representa el muro?
¿Cómo percibe cada uno de los dos grupos al otro lado?
¿Qué información atraviesa el límite y cuál no?
¿Qué rol asume el directivo?
¿Está realmente fuera de ambos sistemas?
¿Es útil esta posición o conduce al aislamiento?
Quizá resulte que el directivo intenta constantemente mediar entre ambos grupos.
Quizá proteja a cada parte de la otra.
Quizá se haya convertido en el único canal de comunicación entre los departamentos.
Entonces, una pregunta decisiva podría ser:
¿Qué pasaría si los dos sistemas tuvieran que comunicarse entre sí de forma más directa?
A continuación, la constelación puede modificarse.
Quizá se desplace el muro.
Quizá se cree una abertura.
Quizá algunas figuras se acerquen entre sí.
Quizá el directivo cambie de posición.
La nueva disposición todavía no es una solución.
Pero puede ayudar a que un posible cambio se vuelva visible y experimentable.
La mayor fuerza está en la combinación
Los nuevos anillos y muros no tienen por qué utilizarse de forma aislada.
En el ejemplo se combinan con piezas de ajedrez.
Las piezas de ajedrez pueden simbolizar distintos roles, funciones o actores.
Los anillos marcan sistemas o áreas.
El muro hace visible un límite.
Así, con pocos elementos surge un complejo paisaje organizativo o de conflicto.
Precisamente esta capacidad de combinación es una idea central de coachingspace.
No construir una herramienta digital rígida para cada método de coaching imaginable.
Sino crear una sala de asesoramiento virtual en la que los coaches puedan desplegar su propia competencia metodológica y combinar herramientas entre sí.
Por eso, los anillos y los muros pueden combinarse, por ejemplo, con los siguientes elementos:
Figuras, para representar personas, equipos o voces internas.
Piezas de ajedrez, para simbolizar roles, funciones e imágenes de uno mismo.
Tarjetas de moderación, para hacer visibles temas, valores, áreas de conflicto o cuestiones.
Mapas de posicionamiento, para incorporar imágenes y símbolos personales a una constelación.
De este modo, con las mismas herramientas pueden surgir procesos de coaching completamente distintos.
Anillos y muros en el coaching de conflictos
Los conflictos suelen describirse como un enfrentamiento directo entre dos personas.
Pero a veces la verdadera dinámica se sitúa en otro nivel.
Quizá dos personas representen a grupos distintos.
Quizá existan bandos informales.
Quizá una persona se encuentre entre dos sistemas y por ello caiga en un conflicto de lealtades.
Quizá un límite invisible proteja de una escalada abierta.
Con anillos y muros, estas dinámicas pueden hacerse visibles.
Algunas preguntas posibles son:
¿Quién pertenece a qué bando?
¿Por dónde pasan los verdaderos límites del conflicto?
¿Quién está entre los grupos?
¿Quién puede cruzar el límite?
¿Quién no tiene permitido hacerlo?
¿Qué muro tendría que volverse más permeable?
¿Qué límite, por el contrario, tendría que ser más claro?
Así puede cambiar la perspectiva sobre un conflicto.
Lo que al principio parece un problema entre dos personas puede hacerse visible como parte de un sistema mayor.
Anillos y muros en el coaching para directivos
También en el coaching para directivos los nuevos elementos pueden utilizarse de múltiples maneras.
Un directivo puede representar, por ejemplo:
¿Cómo percibo a mi equipo?
¿Dónde estoy yo?
¿Qué cercanía tengo con cada persona?
¿Dónde necesito más distancia?
¿Qué grupos se han formado dentro del equipo?
¿Dónde existen límites informales?
¿Qué departamentos colaboran bien?
¿Dónde hay silos?
¿Qué rol asumo entre los distintos grupos de interés?
Precisamente la cuestión de la cercanía y la distancia puede volverse muy gráfica en el espacio.
Puede que un directivo quiera formar parte del equipo y, al mismo tiempo, asumir una responsabilidad especial.
Entonces puede surgir la pregunta:
¿Cómo es una posición que permita a la vez la pertenencia y la responsabilidad de liderazgo?
Anillos como espacio protegido
Un anillo no siempre tiene que representar un equipo o una unidad organizativa.
También puede marcar un espacio protegido personal.
Una persona podría, por ejemplo, colocar un anillo alrededor de su propia figura.
Entonces surgen preguntas:
¿Quién puede entrar en esta área?
¿Quién está demasiado cerca?
¿Dónde falta un límite claro?
¿Qué necesito dentro de este espacio?
¿Qué recursos deben estar dentro?
Precisamente en temas como el de poner límites, una representación así puede resultar útil.
La frase abstracta:
“Tengo que aprender a poner mejor los límites”.
se convierte en una pregunta espacial concreta:
“¿Por dónde debe pasar en realidad ese límite?”
Muros como límites personales
También un muro puede simbolizar un límite personal.
Una clienta quizá diga:
“Siempre me llevo a casa los problemas de mis empleados”.
O:
“Me cuesta decir que no”.
O:
“Me siento responsable de cosas que en realidad no me corresponden”.
La pregunta podría ser entonces:
Si existiera un límite útil, ¿dónde estaría?
¿Qué altura tendría?
¿Hasta qué punto sería permeable?
¿Qué podría atravesarlo?
¿Qué tendría que quedarse fuera?
Así, el muro no se convierte en un símbolo de aislamiento.
Puede ser la expresión de una delimitación necesaria y sana.
Hacer visibles los límites en las organizaciones
Las organizaciones están hechas de límites.
Entre departamentos.
Entre niveles jerárquicos.
Entre dentro y fuera.
Entre estructuras formales e informales.
Estos límites tienen funciones importantes.
Establecen competencias.
Reducen la complejidad.
Permiten la especialización.
Pero también pueden dificultar la colaboración.
Una frase típica es:
“Nuestros departamentos trabajan en silos”.
En la sala virtual, esta metáfora puede explorarse espacialmente.
¿A qué distancia están las áreas entre sí?
¿Hay un muro?
¿Quién está en qué lado?
¿Hay personas que median entre los sistemas?
¿Quién tiene acceso a ambas áreas?
¿Qué límite tiene sentido?
¿Y cuál impide ya una colaboración necesaria?
Quizá un muro no tenga que desaparecer.
Quizá haga falta una puerta.
El cambio de perspectiva en la sala virtual 3D
Una posibilidad especial de la sala virtual consiste en observar una constelación desde distintas posiciones.
¿Qué efecto produce el muro desde el otro lado?
¿Cómo se ve un equipo desde la posición del directivo?
¿Cómo vive una persona su posición fuera de un anillo?
¿Qué cambia cuando cambia la propia perspectiva?
De este modo no solo se habla del punto de vista de los demás.
La disposición espacial puede observarse realmente desde distintas posiciones.
Precisamente en conflictos, temas de liderazgo y dinámicas organizacionales, este cambio de perspectiva puede abrir nuevas preguntas.
La imagen no es una verdad objetiva
Hay un punto metodológico importante que no debe perderse al trabajar con constelaciones espaciales.
La constelación representada no es un mapa objetivo de la realidad.
Muestra, en primer lugar, la percepción de una persona en un momento determinado.
Si un directivo representa dos departamentos separados por un muro, eso no significa automáticamente que ese límite exista objetivamente tal cual.
Pero la constelación muestra:
Así se vive actualmente la situación.
Y precisamente esa realidad subjetiva puede ser valiosa en el coaching.
Puede observarse.
Cuestionarse.
Contemplarse desde otras posiciones.
Y modificarse.
No interpretar el significado precipitadamente
Un anillo no significa automáticamente pertenencia.
Un muro no significa automáticamente conflicto.
Una figura fuera de un anillo no está automáticamente excluida.
El significado surge en el proceso.
Por eso, el coach no debería interpretar precipitadamente.
En lugar de decir:
“Usted se ha colocado fuera porque se siente excluido”.
se puede preguntar:
“¿Qué significa esta posición para usted?”
En lugar de:
“El muro impide la comunicación”.
se puede preguntar:
“¿Qué representa este muro?”
Esta apertura deja la interpretación en manos del cliente.
La herramienta digital pone el espacio a disposición.
El significado surge en el diálogo.
¿Para qué formatos de coaching y asesoramiento son adecuados los anillos y los muros?
Las posibilidades de uso son muy variadas.
Los anillos y los muros pueden utilizarse, entre otros, en:
coaching sistémico
coaching online
coaching para directivos
coaching de conflictos
coaching de equipos
supervisión
consultoría organizacional
clarificación de roles
análisis de stakeholders
trabajo con recursos
procesos de cambio
procesos de toma de decisiones
Resultan especialmente interesantes siempre que entran en juego cuestiones de pertenencia, límites, protección, distancia o sistemas.
Preguntas frecuentes sobre anillos y muros en el coaching online
¿Para qué pueden utilizarse los anillos en el coaching?
Los anillos pueden marcar, entre otros, equipos, familias, departamentos, unidades organizativas, áreas de responsabilidad, espacios protegidos u otros sistemas. El significado concreto se define en el proceso de coaching.
¿Para qué pueden utilizarse los muros en el coaching?
Los muros pueden simbolizar, por ejemplo, límites, barreras de comunicación, protección, distancia, jerarquía, conflictos, tabúes o separaciones organizativas.
¿Es un muro siempre algo negativo en el coaching?
No. Un muro puede representar una separación problemática, pero también cumplir una función protectora necesaria. Lo decisivo es el significado individual dentro de cada constelación.
¿Qué significa una figura fuera de un anillo?
No se puede responder de forma general. La posición puede representar, por ejemplo, un rol especial, protección, aislamiento, neutralidad, falta de pertenencia o una posición entre varios sistemas.
¿Pueden combinarse los anillos y los muros con piezas de ajedrez?
Sí. Las piezas de ajedrez pueden simbolizar, por ejemplo, roles, personas o funciones organizacionales. Los anillos pueden marcar pertenencias y los muros, hacer visibles los límites entre distintas áreas.
¿Pueden utilizarse los anillos y los muros para constelaciones sistémicas?
Sí. Pueden ayudar a hacer visibles sistemas, subsistemas, pertenencias, límites y barreras dentro de una constelación virtual.
¿Cuál es la ventaja de una sala virtual 3D?
Una constelación espacial puede observarse desde distintas posiciones y modificarse directamente. Así surge un paisaje de coaching transitable en el que no solo se habla de posiciones, sino que se puede experimentar con ellas.
Conclusión: a veces un límite solo se hace visible cuando lo colocamos en el espacio
¿Quién forma parte?
¿Quién está fuera?
¿Qué separa dos sistemas?
¿Qué límite protege?
¿Quién se encuentra entre los grupos?
¿Y qué tendría que cambiar para que sea posible una nueva forma de colaboración?
Con los anillos y muros de la sala virtual 3D de coachingspace, estas preguntas pueden representarse espacialmente y trabajarse en conjunto.
Los elementos no imponen ninguna interpretación.
Los anillos hacen visibles áreas y posibles pertenencias.
Los muros hacen visibles los límites.
Las figuras dan un lugar a las personas, los roles o los elementos del sistema implicados.
Lo que todo ello significa solo se decide en el proceso de coaching.
Precisamente ahí reside la fuerza de las nuevas posibilidades.
Porque una sala de asesoramiento virtual no debería dictar a los coaches cómo tienen que trabajar.
Debería darles herramientas con las que puedan desplegar su propia competencia metodológica.
A veces hace falta para ello un método complejo.
Y a veces basta, de entrada, con una pregunta sencilla:
“Si lo que está describiendo ahora estuviera aquí, en el espacio: ¿dónde estaría el límite?”



